lunes, 30 de enero de 2012

Se acabó la feria...

Por fin se ha acabado la feria de Sant Antoni....¡Hasta el año que viene! Han sido dos o tres semanas de negociaciones diarias con los niños, pero al final hemos conseguido ir sólo dos días....¡Y han disfrutado!

En unos días publico el post.












Txell

¡Felicidades Martina!

Hoy es el santo de nuestra hija Martina, nuestra gimnasta preferida a la que no le gustan las princesas ( quizá, con los tiempos que corren, sea una de las decisiones más inteligentes).

Como es de suponer, ella lo espera como algo especial y es parte de su protagonismo familiar. Y a mí me encanta su ilusión, su cuenta atrás de estos días y su forma de hacernos participar a los cuatro.

Una bolsa de sugus para repartir entre sus compañeros de clase y su primer libro de Gerónimo Stilton, esos son sus regalos más preciados... más tres abrazos especiales para una Martina especial que no deja nunca de hacerse querer.

¡FELICIDADES MARTINA!


Txell

viernes, 27 de enero de 2012

Ataque de risa

Llevo unos días en los que estoy de buen humor. Debo de ser el único bicho raro que va feliz por la vida. Quizás sea un espíritu contradictorio, porque conozco a pocas personas que esten contentas con este 2012: la crisis económica y de valores hace mella en todos nosotros y los mismos “chorizos” siguen repartiéndose el pastel. Además, los días son cortos, el tiempo no se aclara y hasta Semana Santa no nos queda ningún día laborable que sea festivo. No sé, quizá me están haciendo efecto las Flores de Bach que me tomé hace tiempo o las vitaminas tienen algún componente extraño....O será escribir, que para mi, es revitalizante.

El caso es que estoy sonriente, controlo algo mejor las emociones y el 10% de paciencia no está tan debilitada. Esfuerzo personal que da algún fruto.

En el trabajo ya me han puesto la etiqueta de “Happy flower forever”. No es que no tenga problemas, es que pienso que la mochila emocional que todos llevamos colgada tiene que ir un poco más descargada. Una sonrisa puede hacer que las mismas cosas se vean desde otra óptica.

Ayer jueves, antes de acabar mi jornada laboral, me dio un ataque de risa. Todo empezó por una chorrada que ni recuerdo y, al principio, mis compañeros me miraban sin saber muy bien qué me pasaba. Pero la risas son sabias y muy contagiosas...tres minutos más y las lágrimas saltaban como una cascada y tenía a medio equipo siguiendo las carcajadas.

Terapia emocional compartida y alegría magnética. La alineación de mesas, sillas y ordenadores presentaba otro panorama. Por un momento, una magia encantadora rompía la rutina y las poses forzadas. Aire renovado preparado para cada día de batalla.

Hoy sigo sonriendo y recordando, porque de buenos momentos está hecha nuestra alma. Y por eso quiero compartir con vosotros estas buenas vibraciones y desearos buen fin de semana.



Txell.

jueves, 26 de enero de 2012

Niños digitales

Martina llega del colegio emocionada..."Esta noche voy a chatear con mi amiga desde tu móvil". Nosotros, sorprendidos, le decimos que todavía no tiene edad de chatear..." ¡Que sí, que sí, que he quedado con ella!"

No puedo creerlo: móvil, chatear, internet....tiene 6 años y estas palabras son parte de su vocabulario. Entiendo que estamos en el siglo XXI, pero todo esto me parece de una precocidad asombrosa.

A las 8 de la tarde recibo un sms: Martina tenía razón, su amiga pregunta por ella. Se lo digo y le brillan los ojos de emoción. "¿Puedo contestar?" "Bueno Martina, pero un mensaje y ya está, que mañana os veis en el colegio"..."Vale, le contesto por mail porque no sé si tiene facebook".

Superviso el mensaje y disimulo, porque creo que me va a dar un ataque de risa. Adolescencia temprana comprimida en un cuerpito minúsculo. Después vendrán las primeras confidencias y yo dejaré de ser su referente. Y, como esto siga así, tendré que apuntarme a un curso de social manager. Prefiero no pensar mucho que voy a pasar de la risa al llanto.

¡Menuda generación! Prisa por crecer, tecnología al alcance de la mano. Son niños digitales...y nosotros, padres que, si no espabilamos, pronto estaremos a años luz intentando poner el freno a nuestros hijos mientras ellos han encontrado la fórmula para desfrenarlo...¡La que nos espera!

Txell.